Día Mundial del Sueño: Los beneficios del buen descanso

¿Sueles despertar cansado a pesar de haber dormido ocho horas? Tal vez, se deba a tus malos hábitos. En el Día Mundial del Sueño, te damos una serie de recomendaciones para pasar una mejor noche.

“Lo ideal es que todos tengamos un horario regular para dormir, que debe ser nocturno. Los seres humanos hemos evolucionado con un ciclo de luz y oscuridad, una suerte de reloj interno que debemos respetar”, afirma el doctor Armin Delgado, neurólogo especialista en Medicina del Sueño de la Clínica San Felipe.

Dormir bien no solo te permitirá estar más alerta a lo largo del día y tener más energía. También brinda una serie de beneficios adicionales. “Durante el sueño, se fortalece el aprendizaje del día y la memoria a largo plazo. Puedes estudiar toda la noche para un examen y tal vez te vaya bien; pero si no duermes esa noche, vas a olvidar ese conocimiento muy pronto”, dice.

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Asimismo, durante el sueño se genera la hormona del crecimiento en niños y adolescentes. Y algo más importante: se regeneran los tejidos. “Los buenos hábitos de sueño fortalecen el sistema inmunológico que nos protege de las enfermedades”, explica Delgado.

Hay enfermedades ligadas directamente con una mala calidad del sueño: problemas cardiacos, renales y respiratorios. También genera un desbalance hormonal que podría producir sobrepeso.

Al respecto, Jhonatan Astucuri, investigador del laboratorio de Neurociencia y Comportamiento de la Universidad Cayetano Heredia, advierte que la falta de sueño también puede ligarse a enfermedades neurodegenerativas.

“Se estima que las actuales generaciones, que tienen malos hábitos de sueño, podrían presentar enfermedades como el alzhéimer, párkinson o demencia senil a edades más tempranas. Actualmente, estos males aparecen en personas de 65 años a más. Se calcula que podrían empezar a aparecer alrededor de los 50 años”, advierte Astucuri.

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Cada persona es un caso especial; pero, en promedio, jóvenes y adultos necesitan de 6 a 8 horas de sueño. Para los niños y adolescentes, el promedio se encuentra entre 7 y 9 horas. “Entendamos algo: el sueño no se recupera. Eso es un mito. No puedes dormir cuatro horas en la noche, ir a la universidad o a trabajar y luego regresar y dormir otras cuatro horas. Así no funciona el cuerpo”, agrega el especialista.

Por eso, recomienda comer ligero por la noche, evitar los ruidos molestos y tener una buena higiene bucal. “También es importante dormir en total oscuridad. Muchos tienen el celular en la cama y lo revisan constantemente. Esta luz despierta al cerebro y dificulta quedarse dormido”, finaliza Astucuri.

 

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